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Lenovo Yoga … ¿el fin del procesador Intel?

Lenovo Yoga … ¿el fin del procesador Intel?

Hace unas semanas, recibimos la noticia de un nuevo ultraportátil de Lenovo, dentro de su línea Yoga, con la curiosa característica de poseer un procesador ARM Snapdragon (sí, esl mismo que llevan infinidad de smartphones), correr un sistema operativo Windows 10 y una duración de batería de hasta 25 horas.

¿Es eso posible?

Nadie puede dudar de la potencia que muestran actualmente los smartphones: los estamos utilizando todos los días, a todas horas, y realizamos con ellos capturas de audio, fotografía, vídeo, escribimos, enviamos emails, archivos, subimos contenido a nuestras redes sociales… en definitiva, nada que no hiciéramos ya con nuestro ordenador. Y a veces incluso más rápido y versátil. Y todo ello con un S.O. como Android que necesita mucha potencia para poder cargar todas las capas de software que lleva.

Intel y sus procesadores provienen de una forma de hacer CPUs bastante antigua. Han readaptado y miniaturizado los mismos para conseguir una increíble potencia de cálculo, pero por contra consumen mucha energía y disipan muchísimo calor.

Hace ya muchos años, surgió una arquitectura de procesadores que casi muere, la cual también “adoptó” Intel, llamada RISC. Sin entrar en detalles, su característica principal es que permitía hacer lo mismo con mucho menos trabajo del procesador.

De esta arquitectura, y de los vestigios de fabricantes de ordenadores y procesadores ya extintos, como Digital, surgieron compañías que comenzaron a fabricar unos procesadores muy baratos, llamados ARM. Empresas como Qualcomm (famosa en los inicios de internet por su programa de correo electrónico, Eudora), apostaron por esta tecnología y ahora son los principales fabricantes de estos chips.

Qualcomm Snapdragon 850: Toda la potencia necesaria para Windows 10.

Esa es la ambición de los nuevos Qualcomm Snapdragon 850, que da respuesta a la demanda de los usuarios: un estudio de mercado de QTI Research para Estados Unidos y China demostró que un 60% de los usuarios estaría dispuesto a pagar más por contar con conectividad Gigabit LTE en sus equipos (frente al 38% en la encuesta de 2017), y un 83% pagaría más por superar las 20 horas de autonomía (frente al 56% de 2017).

Esas han sido precisamente las áreas que se han querido cubrir con el nuevo SoC de Qualcomm, que cuenta con una arquitectura en la que disponemos de un módem X20 LTE —el primero del mundo según la firma en ofrecer soporte Cat 18 con Gigabit LTE— y otros elementos clave como la GPU Adreno 630 también protagonista en los Snapdragon 845.

Por lo que, nos encontramos con un laptop con 4G, WiFi, Bluetooth, 25 horas de autonomía, y Windows 10.

Asus y HP también están dando sus primeros pasos con esta arquitectura, y Apple está comenzando a incorporar sus chips en los nuevos portátiles. Tiempo al tiempo, y tendremos pronto un MacBook con procesador A15X bajo su teclado.

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