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Cambiar el disco duro por un SSD o disco sólido

Cambiar el disco duro por un SSD o disco sólido

Una de las actualizaciones más populares en la actualidad es cambiar nuestro lento y espacioso disco duro por una unidad SSD. Las ventajas de este cambio son evidentes: mayor velocidad de lectura escritura, arranque casi inmediato de el sistema operativo y las aplicaciones, menos tiempos de espera en las operaciones habituales… En definitiva, la velocidad a la que estamos acostumbrados en nuestras tablets y smartphones en nuestro portátil y ordenador personal.

Para cambiar el disco duro a un SSD, primero debemos comprobar varios aspectos:

  • localizar el disco. Tenemos que saber qué disco tenemos en la actualidad y dónde está ubicado, así como su capacidad de almacenamiento.
  • Formato de conexión. (por lo general, será SATA)
  • Tamaño del disco (tamaño físico), para saber si serán necesarios adaptadores de bahía.

Una vez identificado, otra decisión que debemos tomar es cuánto espacio necesitaremos. Cuanto más capacidad, más caro, pero la tendencia actual es almacenar el contenido en los servicios de almacenamiento en la nube, donde tendremos a nuestra disposición desde cualquier dispositivo nuestros archivos. mínimo, será todo el espacio que tengamos ya ocupado (más algo más para seguir trabajando). Habrá información que quizás podamos almacenar más adelante en otro disco.

Tras cambiar los discos, el nuevo disco ha de tener un sistema operativo y las aplicaciones que vayamos a utilizar. Podemos optar por una instalación limpia o bien, realizar un clonado del disco original. De este modo, cuando arranquemos de nuevo una vez completado, todo estará tal y como estaba.

Sin embargo, la pregunta surge inmediatamante después al ver esa cajita metálica impenetrable gris tan caracteristica que es nuestro disco duro fuera de las entrañas del ordenador: ¿y ahora que hago con esto? ¿Lo pongo a la vemta? Noooooo…. le vamos a dar una segunda vida muy util como disco duro externo.

Vale, pero para qué quiero un disco externo.

Las vueltas que da la vida, antes teniamos baldas en los armarios llenas de disquettes que cada uno de ellos sólo contenian 1,4MB. Después pasamos a los CDs, luego los DVDs, llegaron los pendrives y las tarjetas SD… Y Con el USB, los discos duros externos.

Los fabricantes se pusieron manos a la obra y nos presentaron esas cajas imposibles de abrir si no quieres romper el plástico de la misma, porque no tienen tornillos, para que no veas el contenido. Menos mal que, antes de ellos, muchos fabricantes se lanzaron a construir cajas para poder hacer tú mismo un disco duro externo.

Especialmente, con los discos de pequeño tamaño (los que usan los portátiles), el proceso es tan sencillo como abrir, pinchar y cerrar. Ni más ni menos.

En las de disco grandes, el proceso es un pelin mas laborioso (los conectores pueden ir separados) pero al final es lo mismo. Sólo hay que encajar las piezas, como los legos.

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