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Estafadores en la Red

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Estafadores en la Red

La seguridad en Internet es cosa de todos.

Como en el mundo real, en la Gran Red existen personas o colectivos cuyo uso de la red consiste en tratar de engañar a otros para obtener un lucro a base de engaños. Suelen tener un montón de técnicas para llegar a sus objetivos, y en algún momento, hemos recibido uno u otro correo sobre ello.

Cada año, en las noticias leemos sobre casos de estafa o el aumento exponencial de éstas. El perjuicio tanto para personas como para autonómos o pequeñas empresas es enorme, ya que existen varios tipos de engaños, timos o fraudes en internet, que van desde el correo electrónico hasta el secuestro de tus datos encriptádolos.
La mejor herramienta para evitarlos es conocer cómo detectarlos.

En la web de la Guardia Civil, podemos leer un buena descripción de casi todos ellos:

Estafas de pago por anticipado; la víctima es persuadida de adelantar dinero con la promesa de obtener una mayor ganancia posteriormente.

Timos de compra online:
Una página web anuncia un coche de alta gama. El vendedor afirma que no puede realizar la transacción porque normalmente no está en el país pero ofrece que un conocido suyo traslade el vehículo previo pago de dinero. El coche no existe y no se entregará nunca. La misma estafa puede tener por objeto cualquier bien o servicio (no necesariamente vehículos)

Estafas sentimentales, amorosas o de romance:
El estafador usa un servicio de citas online o de mensajería instantánea demostrando interés sentimental en la víctima y a veces enviando fotos de una persona atractiva (nunca del estafador). Una vez ganada la confianza propondrá encontrarse pero pedirá dinero con la excusa de pagar el avión, hotel, etc. También puede aducir problemas de salud o estar bloqueado en un país extranjero. También puede decir que dispone de información privilegiada que da acceso a una inversión altamente rentable. En cualquier caso siempre necesita dinero para evitar algún problema.

Extorsiones: Hitmen, amenazas, bombas… :
Un “hitman” es un “asesino a sueldo”, un “matón” o un “gangster”. La estafa consiste en que el presunto hitman nos dirá por correo electrónico que un compañero, rival, competidor etc. le ha ofrecido asesinarnos, pero que él declinará la oferta si le ofrecemos una cantidad igual o superior. Incluso puede ofrecerse para eliminar a su cliente. Otra variedad es amenazar con un secuestro o una agresión o afirmar que se le ha ofrecido colocar un artefacto explosivo, etc. En cualquier caso siempre propone desistir en su empeño si se le ofrece una cantidad superior.

Estafas de caridad:
El estafador suplanta una organización de caridad solicitando donaciones para catástrofes naturales, ataques terroristas, enfermedades o para atender a una madre o hijo enfermos. Pueden llegar a usarse logotipos de organizaciones prestigiosas. Han sido frecuentes bajo los pretextos del huracán Katrina, el Tsunami de 2004, la lucha contra el cáncer, el SIDA, etc.

El estafador suplanta una organización de caridad solicitando donaciones para catástrofes naturales, ataques terroristas, enfermedades o para atender a una madre o hijo enfermos. Pueden llegar a usarse logotipos de organizaciones prestigiosas. Han sido frecuentes bajo los pretextos del huracán Katrina, el Tsunami de 2004, la lucha contra el cáncer, el SIDA, etc.

Ofertas falsas de trabajo:
Si ha ofrecido su currículo en varios sitios de Internet es posible que los estafadores hayan recabado sus datos. La estafa consiste en ofrecerle un puesto de trabajo, previo pago, con unas condiciones salariales muy buenas que no son reales puesto que el trabajo ni siquiera existirá.

Oportunidades de negocio / Trabajo desde casa:
Similar al anterior. Se ofrecen grandes rendimientos o trabajos muy rentables. Siempre se pide una cantidad por anticipado en concepto de permisos, compra de material, etc. En las modalidades más modernas de la estafa se llega incluso a crear una página Web con toda la apariencia de ser una auténtica organización que ofrece realmente el negocio o trabajo.

Fraudes de Tarjeta de Crédito:
Consiste en crear sitios Web, aparentemente auténticos, de venta de bienes inexistentes o de valor inferior al real, de entradas de conciertos falsas, espectáculos, eventos deportivos (por ejemplo, en 2008, a través de una página Web aparentemente legítima se estafaron más de 50 millones de dólares en entradas falsas para las Olimpiadas de Beijing). El pago se realiza mediante tarjeta de crédito.

Phishing:
Muy parecido al anterior pero normalmente se realiza a través del correo electrónico o servicios de mensajería instantánea. Se intentan obtener datos sensibles de la víctima, no sólo de tarjeta de crédito sino también claves y nombres de usuario para suplantar su identidad en entidades de crédito y tener acceso a cuentas de correo legítimas desde las que continuar la estafa. Normalmente el funcionamiento consiste en el envío masivo de correos electrónicos (Spam) simulando proceder de una entidad bancaria o de pago por Internet utilizando muchas veces sus logotipos o gráficos originales, y solicitando verificar o confirmar la información de la cuenta de que se dispone en esa entidad.

Pharming:
Es una variante del anterior; los timadores buscan vulnerabilidades informáticas en sitios Web auténticos para poder direccionar las visitas que se realizan a éstos hacia sus propias páginas Web desde las que obtienen la información de las víctimas.

Asimismo, también nos aconseja una serie de buenas prácticas y en caso que “caigamos”, cómo actuar:

No ofrezca sus datos bancarios por la Red.
No se fíe de las notificaciones del banco por la Red.
No instale aplicaciones dedicadas a intercambio de archivos si no conoce completamente su funcionamiento.
No abra los mensajes ni archivos adjuntos de remitentes desconocidos.
No abra los mensajes cuyo asunto contenga datos extraños.
No responda a aquellos mensajes que soliciten su información personal (como nombres de usuario y contraseñas, números de la seguridad social, números de cuenta o tarjeta de crédito…)
No haga clic en los enlaces que aparecen en las ventanas emergentes que no haya solicitado.
Cuando navegue por Internet no facilite su dirección de correo o información personal a las páginas web sospechosas que se lo soliciten.
Realice análisis de su equipo con frecuencia.
Use al menos dos direcciones de correo: una dirección de correo para contactar con sus conocidos y una segunda dirección para utilizar en los formularios de aquellas páginas que solicitan un e-mail para poder acceder a su contenido.

Si ha sido víctima de un delito, fíjese en todos los detalles que puedan ayudar a identificar al estafador.

Llame a la Guardia Civil o a la Policía cuanto antes, tratando de darle toda la información posible respecto al suceso.

Prepare toda la documentación que pueda ser útil.

Recuerde formule denuncia.

Cuando recibimos estos correos, por muy aparantes y reales que nos parezca, debemos fijarnos en una serie de detalles como:

la dirección del correo electrónico del remitente, y en algunos casos, la dirección a la cual respondemos. en la mayoría de los casos el dominio o no concuerda en absoluto o es ligeramente distinto (por ejemplo, el nombre del dominio mal escrito o con guiones o caracteres)
Una buena prueba es, comprobar si esa web tiene página web y, en caso que exista, comprobar cómo es. A veces se puede dar el caso que son unas falsificaciones tan auténticas que sólo se pueden distinguir en la forma en que están hechas. En otras, aparece el directorio raíz y sólo se ven una serie de carpetas en el servidor.

Cuando los correos tienen un enlace web, incluso a una supuesta dirección de correo electrónico, o documento, podemos clicar con el botón derecho y copiar dirección para después pegarla en un editor de texto, como notas, textedit, notepad, para así comprobar el enlace. En la mayoría de los casos, resultan extremadamente sospechosos.

Si, alguien le pide el número de teléfono y la cuenta del banco para realizar una compra venta en un portal de compra entre particulares, mucho cuidado, porque pueden intentar usurpar su identidad. Siga las normas del portal que esté utilizando. Recuerde que hay formas de pago como pago contra reembolso que funcionan muy bien. (o aplicaciones como Paypal o Twyp)

Si alguien que dice ser de una institución, como un banco, le indica una dirección de correo personal, desconfíe totalmente.

Instale en su sistema informático sistemas de Firewall, o seguridad en la red. Existen multitud de opciones que pueden bloquear las páginas web susceptibles de ser engaños. Es más fácil desconfiar de un portal que al intentar acceder nos presente “pasos” que escalar a uno que entramos directamente.

Los clientes de correo electrónico (Apple Mail, Outlook), suelen tener filtros de spam. Suelen ser potentes, pero también precisan de nuestra ayudar para discernir qué correos queremos y cuáles no.
Google tiene un buenísimo sistema antispam en gMail. Puede convertir sus cuentas de correo a cuentas de Google Business y poder usarlas igual que gMail, conservando su dominio de correo electrónico.

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